Ugni molinae

Murta (Ugni molinae) para Antioxidante

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Clasificación Botánica

FamiliaMyrtaceae
Nombre científicoUgni molinae
Nombres comunesMurta, Chilean guava
OrigenAndes

Descripción Botánica

La Murta, científicamente denominada Ugni molinae, es un arbusto perenne perteneciente a la familia Myrtaceae, la misma familia que el eucalipto y la guayaba. Esta planta presenta un hábito de crecimiento denso y ramificado, alcanzando generalmente alturas que oscilan entre los 0.5 y los 3 metros, dependiendo de las condiciones ambientales y el manejo del suelo. Sus hojas son pequeñas, de forma elíptica u ovada, con un color verde oscuro brillante en el haz y un tono ligeramente más pálido en el envés; su textura es coriácea (similar al cuero), lo que ayuda a la planta a retener humedad.

Las flores son una de sus características más delicadas: aparecen en grupos pequeños o de forma solitaria, con pétalos de color blanco puro que contrastan con un centro de estambres amarillos o rojizos, floreciendo principalmente durante la primavera y el verano. El fruto es una baya globosa de color rojo intenso o purpúreo, con una pulpa jugosa y un sabor dulce-ácido muy característico, que contiene pequeñas semillas encerradas en su estructura carnosa.

El sistema radicular es relativamente superficial pero bien distribuido, lo que le permite anclarse firmemente en suelos que no sean excesivamente compactos. La planta crece de forma natural en regiones de clima templado a frío, con una distribución que abarca desde el centro-sur de Chile hasta regiones de Argentina, habitando frecuentemente en bosques templados, zonas de matorral y áreas de alta montaña. Se adapta bien a altitudes que varían desde el nivel del mar hasta zonas subandinas, prefiriendo suelos con buen drenaje pero con capacidad de retener cierta humedad.

La reproducción puede realizarse tanto por semillas como por esquejes, siendo la germinación de semillas un proceso natural en su hábitat original.

Usos Tradicionales

La Murta es un pilar de la biodiversidad y la sabiduría ancestral en el Cono Sur de Latinoamérica. Su uso trasciende lo puramente alimenticio, integrándose en la vida cotidiana de diversos pueblos. En Chile, Argentina y regiones de la Patagonia, la planta ha sido valorada por siglos. En Chile, comunidades locales y pueblos originarios han utilizado históricamente el fruto y las hojas para diversas aplicaciones; por ejemplo, en zonas rurales, la murtilla es un elemento esencial de la dieta estacional, utilizada tanto para el sustento como para la medicina preventiva.

En Argentina, específicamente en la zona de la Patagonia, el uso de la murta es común entre comunidades que habitan los bosques andino-patagónicos, donde se valora su capacidad antioxidante. En Uruguay y otras zonas de influencia, aunque menos común en estado silvestre, su conocimiento se ha extendido como un superalimento.

Entre las preparaciones tradicionales, destaca la elaboración de mermeladas artesanales y conservas. Para una mermelada clásica, se recolectan aproximadamente 500g de frutos frescos, se mezclan con 250g de azúcar y un poco de jugo de limón, cocinándose a fuego lento durante 20 a 30 minutos hasta alcanzar la consistencia deseada; esta preparación permite preservar los antioxidantes para el consumo durante todo el año. Otra preparación común es la infusión medicinal de hojas.

Para esto, se utilizan de 2 a 3 hojas frescas o secas por cada taza de agua caliente (no hirviendo para no degradar compuestos); se deja infusionar por 5 minutos y se administra para aprovechar sus propiedades astringentes o antiinflamatorias.

Históricamente, la documentación de la Murta comenzó con las expediciones botánicas que exploraban la flora andina, donde los naturalistas quedaron fascinados por su capacidad de adaptación. El comercio colonial y la posterior consolidación de las naciones modernas integraron este fruto en la identidad gastronómica regional. Es fundamental reconocer que, para los pueblos indígenas, la planta no es solo un recurso, sino un componente vivo de su entorno que requiere respeto.

La ciencia moderna ha comenzado a validar lo que estas culturas siempre supieron: su alto contenido de compuestos bioactivos, como se menciona en estudios sobre su potencial antioxidante y antiinflamatorio [PMID 33981771, PMID 36986757].

Fitoquímica

La composición química de la Murta (Ugni molinae) es notablemente rica y compleja, lo que justifica su uso tradicional en las regiones andinas. Su perfil fitoquímico se caracteriza principalmente por una alta concentración de compuestos fenólicos, los cuales actúan como potentes agentes protectores para la planta y ofrecen beneficios biológicos al ser consumidos. Entre los grupos de compuestos identificados, destacan los flavonoides, que son un grupo de sustancias naturales con propiedades antioxidantes.

Dentro de esta categoría, se han detectado glucósidos de quercetina y de delfinidina, que se encuentran en las fracciones de los extractos de la fruta. Estos compuestos son responsables de gran parte de la capacidad de la planta para neutralizar radicales libres, lo que en el cuerpo humano se traduce en una protección contra el estrés oxidativo celular. Otro grupo fundamental son los compuestos fenólicos específicos, como la catequina y el pirogalo, los cuales se encuentran presentes en diversas concentaciones dependiendo del método de procesamiento de la baya.

La catequina es un tipo de flavan-3-ol que actúa como un antioxidante natural, ayudando a prevenir el daño celular. Por otro lado, los terpenos y alcaloides también se mencionan como parte del espectro de metabolitos secundarios que la planta produce para su defensa natural, aunque su concentración puede variar según la parte de la planta (hojas o frutos) y las condiciones ambientales.

La presencia de estos metabolitos secundarios es lo que convierte a la Murta en un ingrediente funcional con potencial para la industria alimentaria, debido a su capacidad para aportar estabilidad y propiedades bioactivas.

Evidencia Científica

La investigación científica sobre la Murta (Ugni molinae) ha explorado diversas dimensiones, desde su capacidad antioxidante hasta su potencial terapéutico contra enfermedades graves. A continuación, se detallan cuatro estudios representativos que analizan estas propiedades.

El primer estudio (PMID 37275254) investigó cómo los diferentes métodos de secado afectan las propiedades biológicas de las bayas de murta. Este fue un estudio de tipo experimental in vitro e in vivo (utilizando modelos animales). El método consistió en comparar cinco técnicas de secado: liofilización (congelación al vacío), secado al vacío, secado por infrarrojos, secado por convección y secado al sol. Los resultados mostraron que el secado por liofilización incrementó significativamente el contenido de fenoles totales en comparación con las muestras frescas o secadas de otras formas.

Además, el extracto liofilizado destacó por su alto potencial antioxidante en los ensayos DPPH y ORAC. En términos simples, este estudio demostró que la forma en que se procesa la fruta cambia drásticamente cuántos antioxidantes quedan disponibles; por ejemplo, el secado por congelación es excelente para preservar la capacidad de la planta para combatir el daño oxidativo.

El segundo estudio (PMID 40427482) se centró en la obtención de fracciones enriquecidas con flavonoides mediante cromatografía (HPLC) para evaluar efectos antiinflamatorios. Fue un estudio in vitro (en células). El método consistió en crear mezclas de extractos de murta y maqui, enriqueciéndolas con glucósidos de quercetina y delfinidina, y probándolas en líneas celulares como Caco-2. Los resultados indicaron que las mezclas enriquecidas aumentaron los glucósidos de quercetina 11 veces y las antocianinas 8 veces respecto a la mezcla de fruta simple.

Además, las versiones recubiertas con quitosano mostraron capacidad para inhibir la expresión de NF-κB (una proteína relacionada con la inflamación) en células Caco-2. En lenguaje sencillo, esto significa que al concentrar ciertos componentes de la murta, se pueden lograr efectos contra la inflamación celular mucho más potentes que con la fruta cruda.

El tercer estudio (PMID 31976835) exploró la aplicación de extractos de hojas de Ugni molinae en películas de hidrocoloides para el tratamiento de heridas. Este fue un estudio que incluyó modelos in vivo (ratas) y un ensayo clínico (en humanos). El método consistió en crear un apósito biodegradable mezclando pectina y almidón con los extractos de la planta, evaluando su capacidad de liberación y cicatrización. Los resultados mostraron que la aplicación del apósito en una úlcera por presión (en un ensayo clínico) logró el cierre completo de la herida en 17 días sin reacciones adversas.

En términos simples, este estudio sugiere que los componentes de la murta pueden integrarse en productos médicos para ayudar a que las heridas sanen más rápido y de forma segura.

El cuarto estudio (PMID 41749910) realizó una revisión exhaustiva sobre el potencial citotóxico de especies chilenas, incluyendo a la Ugni molinae, contra el cáncer. Este fue un estudio de revisión de literatura que consolidó evidencia previa. El objetivo era identificar si los compuestos naturales de estas plantas pueden detener el crecimiento de células cancerosas. Los resultados indicaron que los extractos de estas especies pueden inducir la muerte celular, reducir la viabilidad de células malignas y causar senescencia (detención del crecimiento celular).

En lenguaje simple, la investigación sugiere que la murta posee moléculas que podrían tener la capacidad de atacar células cancerosas, aunque esto requiere mucha más investigación para entender cómo hacerlo de forma segura en humanos.

En conclusión, la evidencia actual es prometedora pero debe interpretarse con cautela. Mientras que los estudios in vitro (en tubos de ensayo o células) y los estudios in vivo (en animales) muestran capacidades antioxidantes y antiinflamatorias muy claras, la transición de estos efectos a tratamientos médicos seguros para humanos es un proceso complejo. La mayoría de los beneficios observados dependen de la concentración de los compuestos y del método de extracción, lo que significa que no basta con consumir la planta para obtener estos efectos terapéuticos.

Actualmente, la evidencia es fuerte en cuanto a propiedades antioxidantes, pero aún es incipiente y requiere validación clínica extensiva en humanos para asegurar su eficacia y seguridad en el tratamiento de enfermedades específicas.

Cultivo

Para cultivar Murta con éxito, el clima ideal es el templado-frío, con una humedad ambiental moderada a alta. La planta tolera bien las temperaturas bajas, pero requiere un ambiente con buena circulación de aire. El suelo debe ser rico en materia orgánica, con un pH ligeramente ácido y, lo más importante, con un drenaje excelente para evitar la pudrición de las raíces. La altitud óptima se encuentra en zonas de montaña o valles frescos. La época de siembra es preferible en primavera para asegurar el establecimiento de las plántulas.

La propagación puede hacerse mediante semillas (requiere paciencia para la germinación) o mediante esquejes de madera semidura. El riego debe ser regular pero controlado; el suelo debe mantenerse húmedo pero nunca encharcado. Para un jardín casero, se recomienda colocarla en un lugar con luz solar filtrada o semisombra, especialmente en climas más cálidos, para proteger sus hojas del sol directo excesivo.

Seguridad y Precauciones

La seguridad del consumo de Murta (Ugni molinae) debe abordarse con cautela, considerando que la mayor parte de la evidencia científica disponible se deriva de estudios in vitro (en tubos de ensayo o cultivos celulares) o modelos animales, y no de ensayos clínicos extensos en seres humanos. En el caso de mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, no existe evidencia científica que garantice la ausencia de riesgos para el desarrollo fetal o la transferencia de compuestos bioactivos a través de la leche materna.

Dado que los polifenoles y compuestos fenólicos de la murta pueden tener efectos biológicos potentes, como la modulación de vías de señalización celular (por ejemplo, la activación de Nrf2 o la inhibición de NF-κB mencionada en estudios de extractos), se recomienda evitar su consumo terapéutico concentrado durante estas etapas para prevenir cualquier interferencia con el desarrollo fisiológico delicado del neonato o el feto. Para niños menores de 12 años, la precaucción debe ser igualmente estricta.

Los sistemas enzimáticos y metabólicos de los niños están en constante desarrollo, y la respuesta a dosis concentradas de antioxidantes o compuestos con potencial citotóxico (como se ha explorado en estudios de actividad contra células cancerosas) no ha sido establecida en pediatría. El consumo excesivo de extractos concentrados podría interferir con procesos de crecimiento normales. En cuanto a las interacciones farmacológicas, el alto contenido de compuestos fenólicos y flavonoides sugiere posibles interacciones con fármacos que tengan un metabolismo hepático dependiente del citocromo P450.

Por ejemplo, el uso concomitante con warfarina (anticoagulante) podría teóricamente alterar la respuesta a la vitamina K o la actividad de las plaquetas, aunque la evidencia directa es limitada. Asimismo, debido a su potencial para modular la glucosa y procesos inflamatorios, podría existir un efecto sinérgico con fármacos como la metformina (antidiabético), lo que podría derivar en episodios de hipoglucemia si no se supervisa. Con los antihipertensivos, la modulación de la presión arterial por compuestos bioactivos podría potenciar el efecto del fármaco.

No se ha establecido una dosis máxima terapéutica segura para humanos en la literatura científica actual, por lo que el consumo debe limitarse a la ingesta dietética de la fruta fresca. Los efectos secundarios de un consumo excesivo de extractos podrían incluir malestar gastrointestinal o reacciones alérgicas. En pacientes con patologías hepáticas o renales preexistentes, la carga de metabolitos secundarios debe ser evaluada por un médico, ya que la depuración de estos compuestos depende de la integridad de estos órganos.

Finalmente, en personas con enfermedades autoinmunes, la capacidad de los compuestos para modular el sistema inmunitario debe ser considerada con respeto, evitando la automedicación.